El Hospital de Día de Ita Moscatelar, en Madrid, incorpora esta intervención experiencial para favorecer la reconexión entre cuerpo, emoción y pensamiento
Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) suelen ir acompañados de una profunda desconexión entre el cuerpo, las emociones y el pensamiento. Esta realidad dificulta que las personas puedan identificar sus necesidades internas, regular sus emociones o experimentar su propio cuerpo desde un lugar de seguridad y aceptación.
Con el objetivo de ofrecer un abordaje terapéutico cada vez más integral, Ita especialistas en salud mental ha incorporado el teatro terapéutico como una intervención complementaria en su Hospital de Día de Ita Moscatelar, situado en Madrid. Una iniciativa que permite trabajar estos aspectos desde la experiencia corporal, el movimiento y la creatividad.
El proyecto comenzó a desarrollarse a finales de 2025 y, tras la excelente acogida por parte de las pacientes y los resultados obtenidos, desde el pasado mes de marzo también se ha integrado en la Unidad de Trastorno por Atracón y Obesidad del centro, consolidándose como una herramienta estable dentro del programa terapéutico.
A diferencia de otras intervenciones centradas principalmente en la expresión verbal, el teatro terapéutico invita a las personas a explorar emociones, vivencias y diferentes formas de relacionarse consigo mismas y con los demás a través del cuerpo y la representación escénica. Este proceso favorece una relación menos condicionada por el juicio sobre la imagen corporal y más enfocada en la experiencia personal.
"El teatro ofrece un espacio donde la persona puede experimentar quién es más allá del trastorno. A través del movimiento, la creatividad y la representación simbólica se abren nuevas formas de comprender las propias emociones y de reconstruir la relación con el cuerpo", explican Alex de Sousa y Diego Mañoso, profesionales de Ita Moscatelar.
El trabajo escénico permite representar situaciones cotidianas, explorar distintos roles y ensayar nuevas maneras de afrontarlos en un entorno protegido. Además, el componente grupal facilita el desarrollo de habilidades sociales, la expresión emocional y la resolución de conflictos en un espacio seguro y libre de juicio. "La respuesta de las pacientes ha sido muy positiva, con una elevada participación y un alto grado de satisfacción. Esto nos ha llevado a ampliar esta intervención porque aporta un valor diferencial dentro del tratamiento integral de los trastornos de la conducta alimentaria", destacan los profesionales.
Con esta iniciativa, Ita continúa incorporando metodologías terapéuticas innovadoras que complementan los tratamientos basados en la evidencia científica y que permiten responder de forma individualizada a las necesidades de las personas con trastornos de la conducta alimentaria.