Clariane España

Reconocernos: el día que cruzamos la puerta

Proyecto Reconocernos

Hay cosas que no caben en un correo ni en un informe. Se aprenden estando. Por eso, durante una jornada, profesionales de servicios centrales dejaron su mesa y entraron en nuestros centros. No fueron a revisar nada. Fueron a mirar, a escuchar y a dejarse sorprender. 

Cada día, desde servicios centrales, tomamos decisiones que acaban llegando a un centro. Un procedimiento, una herramienta, una fecha límite. Las pensamos con cuidado. Pero detrás de cada una hay una persona que la recibe en medio de su turno, con alguien esperando su atención. 

Por eso un día nos hicimos una pregunta sencilla, de esas que incomodan un poco: ¿sabemos de verdad cómo se vive todo esto desde dentro? 

La respuesta no estaba en una hoja de Excel. Estaba al otro lado de la puerta. Y decidimos cruzarla. Así nació Reconocernos. 

Algunos participantes han compartido sus experiencias en redes

Un día para mirar con otros ojos 

Reconocernos es un intercambio de roles. Durante una jornada, una persona de servicios centrales acompaña a un equipo de un centro del Grupo. Ve cómo empieza la mañana, cómo se reparte el trabajo, cómo se resuelve lo imprevisto. Y, sobre todo, ve a las personas que lo hacen posible. 

En esta primera edición abrieron sus puertas una selección de centros. Somos muchos —y qué bueno que lo seamos—, así que no pudimos llegar a todos esta vez. Algunos centros recibieron a dos personas en días distintos. Cada visita se preparó con el propio centro, para no interrumpir lo más importante: el cuidado. 

La jornada empezaba con una bienvenida y un café. Después, horas de acompañar, observar y preguntar sin prisa. Hubo conversaciones en un pasillo, explicaciones al pie de una actividad, silencios que decían mucho. Y al final, un rato para sentarse juntos y poner en palabras lo vivido. 

Nadie fue a evaluar. Fuimos a entender. A ver con nuestros propios ojos qué significan, en un día real, los procesos y las decisiones que impulsamos desde nuestras mesas. 

Lo que nos llevamos a casa 

Volvimos con libretas llenas de ideas, pequeñas mejoras para hacer más sencillo el día a día de los centros. Pero lo que más pesa en la maleta no se puede apuntar, como uno de los comentarios de una de las participantes: «Volví a casa cansada y removida. Llevo años diseñando procesos para los centros y nunca había sentido su peso. Ahora, cada vez que mande algo, voy a pensar en esas caras.» 

Nos llevamos la certeza de que detrás de cada proceso hay personas. De que el cuidado se construye en los detalles. Y de que cuando entendemos la realidad del otro, dejamos de trabajar para los centros y empezamos a trabajar con ellos. 

Esta ha sido solo la primera edición. Queremos que llegue a más personas y a más centros, porque cada visita deja algo que no se borra. 

Gracias a los equipos que nos abrieron sus puertas y su día a día, con generosidad y con orgullo. Y gracias a quienes se atrevieron a salir de su mesa con curiosidad, respeto y la mente abierta. 

Porque reconocernos es, al final, una forma de cuidarnos. Nos vemos pronto, al otro lado de la puerta.